El ejercicio regular puede reducir la grasa abdominal, incluso con un peso general estable. Esto no significa que se deba ignorar la pérdida de peso. En lugar de centrarse únicamente en el número de la báscula, las personas con prediabetes pueden beneficiarse de estrategias que afectan a la distribución de la grasa en el cuerpo. Algunas dietas pueden ayudar. Los ácidos grasos poliinsaturados, presentes en las dietas mediterráneas ricas en aceite de pescado, aceite de oliva y frutos secos, pueden reducir la grasa visceral. Los estudios han demostrado que las personas que invirtieron su prediabetes sin perder peso mejoraron naturalmente este sistema hormonal, reduciendo el impacto de otras hormonas que elevan los niveles de glucosa. Estos hallazgos ofrecen orientación práctica. El estudio encontró que los individuos que invirtieron su prediabetes sin perder peso tendían a desplazar la grasa lejos de los órganos abdominales y hacia las áreas subcutáneas, incluso cuando su peso general no cambiaba. Las hormonas naturales, similares a aquellas a las que apuntan fármacos como Wegovy y Mounjaro, también juegan un papel significativo. Estas hormonas, en particular la GLP-1, ayudan a las células beta del páncreas a secretar insulina cuando los niveles de azúcar en sangre aumentan. Sin embargo, nuevas investigaciones desafían este supuesto predominante. Durante años, a las personas diagnosticadas con prediabetes, una afección que puede afectar hasta a un tercio de los adultos según la edad, se les ha aconsezado que sigan una dieta saludable y pierdan peso para reducir su riesgo de desarrollar diabetes. Esta condición promueve la inflamación crónica y interrumpe la función de la insulina, la hormona responsable de regular el azúcar en sangre. Cuando la insulina no funciona correctamente, los niveles de glucosa en sangre aumentan. Por otro lado, la grasa subcutánea, la grasa ubicada directamente debajo de la piel, puede apoyar un metabolismo saludable. La investigación muestra que la prediabetes puede entrar en un estado de remisión, donde los niveles de azúcar en sangre vuelven a la normalidad, incluso sin pérdida de peso. De hecho, aproximadamente un cuarto de los participantes en programas de cambio de estilo de vida lograron normalizar sus niveles de azúcar en sangre sin perder peso. No todos los tipos de grasa tienen el mismo impacto en la salud. La grasa visceral, que rodea los órganos internos en la profundidad del abdomen, es particularmente perjudicial. A medida que las tasas de diabetes continúan aumentando a nivel mundial, muchas personas con prediabetes tienen dificultades para alcanzar sus objetivos de pérdida de peso. Nuevos resultados publicados en la revista Nature Medicine sugieren un camino diferente. Este tipo de grasa segrega hormonas que ayudan a la insulina a funcionar de manera más eficiente. Lo más sorprendente es que este tipo de remisión proporciona el mismo nivel de protección contra la diabetes futura que la remisión lograda a través de la pérdida de peso. Según el estudio, la explicación radica en dónde el cuerpo almacena la grasa. La pérdida de peso sigue apoyando la salud general y reduce el riesgo de diabetes. No obstante, la investigación indica que el control del azúcar en sangre debe ser un objetivo principal, independientemente de los cambios de peso. Durante mucho tiempo, la prevención de la diabetes ha estado estrechamente vinculada a un objetivo principal: la pérdida de peso. Esta guía ha sido dominante durante décadas. Sin embargo, los resultados han sido variables.
El ejercicio y la dieta pueden ayudar con la prediabetes sin pérdida de peso
Nuevos investigaciones muestran que el ejercicio regular y dietas específicas pueden reducir la grasa visceral y llevar a la remisión de la prediabetes, incluso sin pérdida de peso, cambiando nuestra comprensión de la prevención de la diabetes tipo 2.