Nuestra región ha entrado en una fase extremadamente sensible y peligrosa debido a la escalada de enfrentamientos directos o indirectos entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por el otro. Como resultado, nuestros países están siendo sometidos a ataques hostiles que apuntan a la infraestructura civil y las viviendas.
La región alberga las mayores reservas de petróleo y gas del mundo y sirve como un corredor vital para el comercio y la energía internacionales, especialmente a través del Estrecho de Ormuz. Cualquiera que sea la naturaleza de estos enfrentamientos o sus límites militares, es seguro que sus repercusiones económicas están afectando a todos los países de la región, encabezados por los estados árabes del Golfo, que se encuentran en el centro geográfico y económico de la ecuación.
Los estados árabes del Golfo son una de las arterias vitales de la economía mundial.