Sin público, una competición se convierte en un ejercicio cerrado, por muy alto que sea su nivel técnico o la belleza estética de su puesta en escena. Es una relación equilibrada entre un jugador que actúa, una competición que se prueba y un público que otorga al acto deportivo su legitimidad social. El deporte, en su esencia, no solo se mide por el número de goles, tiempos o puntos, sino también por el número de ojos que han seguido y las voces que han elegido ser testigos. Los asientos silenciosos no son solo un vacío visual, sino una perturbación del significado. La presencia del espectador no es un detalle adicional, sino un elemento complementario de la experiencia deportiva, que eleva el rendimiento del jugador y otorga al evento una energía psicológica y moral que el deporte no puede crear por sí solo. El deporte es, por su propia naturaleza, un acto colectivo.
El Rol del Espectador en el Deporte Moderno
El artículo aborda la importancia de los espectadores en los eventos deportivos. El autor argumenta que el público es una parte integral de la experiencia deportiva, otorgando al acto legitimidad y energía que no pueden crearse en un entorno cerrado.