Según la agencia Fitch, la financiación sindicada islámica está destinada a seguir siendo una de las principales fuentes de financiación en 2026, con la actividad concentrada principalmente en Arabia Saudita y los EAU. La aclaró que las previsiones apuntan a una actividad fuerte en 2026, impulsada por varios factores clave. Entre ellos se incluyen el creciente papel de los bancos islámicos en los sistemas bancarios nacionales, la facilidad de requisitos y la rapidez de ejecución, así como la menor complejidad de la financiación sindicada en comparación con la emisión de sukuk y bonos tradicionales. También se espera que posibles recortes de tipos de interés en EE. UU., la caída de los precios del petróleo, las necesidades de financiación entre sectores y los objetivos de diversificación de fuentes de financiación impulsen el crecimiento.
El informe, citando a Bashar Nator, menciona...