Los estudios han demostrado que beber un vaso al día mejora las lecturas de la presión arterial con el tiempo. El jugo de tomate reduce la presión arterial gracias a su contenido de potasio, que equilibra el sodio; el licopeno, un antioxidante que protege los vasos sanguíneos y mejora la salud del corazón; y las fibras dietéticas, que reducen el colesterol malo. Esto contribuye a mejorar tanto la presión sistólica como la diastólica; especialmente al beber jugo sin sal diario como parte de una dieta saludable.
¿Cómo reduce el jugo de tomate la presión arterial?
Potasio: El potasio, que se encuentra en abundancia en los tomates, ayuda a reducir los efectos del exceso de sodio (sal) en el cuerpo, aliviando la presión sobre las paredes de los vasos sanguíneos.
Licopeno: Este poderoso compuesto antioxidante, que le da a los tomates su color rojo, protege e mejora la salud de los vasos sanguíneos, lo que ayuda a regular la presión arterial y a evitar que aumente.
Fibra dietética: La fibra ayuda a reducir los niveles de colesterol malo (LDL), lo que disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas y mejora la función de las arterias.
¿Cuándo se debe evitar beber jugo de tomate?
El jugo de tomate no es adecuado para todos. Se recomienda evitarlo o consultar primero a un médico en los siguientes casos:
Enfermedades renales: El potasio del jugo de tomate puede acumularse en la sangre si la función renal está alterada.
Tomar ciertos medicamentos para la presión arterial o el corazón: El contenido de potasio puede interactuar con los inhibidores de la ECA, como la ramipril, o con los diuréticos ahorradores de potasio, como la espironolactona. Un aumento del potasio puede causar arritmia.
Reflujo gastroesofágico oERGE: El jugo de tomate es ácido y puede desencadenar o empeorar los síntomas.
Control de la ingesta de sodio: Los jugos de tomate comerciales suelen contener una gran cantidad de sal, lo que puede aumentar la presión arterial en lugar de reducirla.