En un mundo lleno de comparaciones y presiones, es crucial que los padres presten atención a las señales de baja autoestima en los niños, ya que esto puede afectar directamente su felicidad, rendimiento y futuro. Sandra Camphout, entrenadora de rendimiento mental, afirma que la autoestima es uno de los indicadores más fuertes de rendimiento, felicidad y éxito. Camphout, fundadora del 'Instituto de Fuerza Mental', una empresa especializada en el entrenamiento mental para líderes y atletas, subraya que 'la autoestima es uno de los indicadores más fuertes de rendimiento, felicidad y éxito'. Por lo tanto, Camphout aconseja a los padres que presten atención a las señales indirectas, tanto en el habla como en el comportamiento del niño.
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Hablar negativamente consigo mismo Esta es una de las señales más evidentes de bajo autovalor. Un niño puede culparse constantemente por los fracasos o expresarlo con frases duras como: 'Soy un fracasado' o 'Soy muy tonto'. En estos casos, Camphout aconseja recordar al niño que los reveses y tropiezos temporales no definen su identidad ni sus capacidades.
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Comparación constante con los demás Camphout señala que la comparación constante con los demás, especialmente con aquellos que parecen más exitosos, puede ser un indicador claro de poca confianza en uno mismo. Aunque la comparación en sí es un comportamiento natural que ayuda a una persona a entender su lugar en el entorno, se convierte en un problema cuando se convierte en un estándar permanente para juzgarse a sí mismo. Para abordar esto, sugiere orientar al niño para que se enfoque en los aspectos que puede controlar, en lugar de obsesionarse con lo que tienen los demás. Los padres también pueden hacer preguntas que ayuden al niño a pensar de manera positiva, como: '¿Qué te dice esta comparación que realmente quieres?' o '¿Qué te importa en este asunto?'.
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Lenguaje corporal y baja energía Incluso en ausencia de declaraciones negativas, el lenguaje corporal del niño puede revelar mucho. Puede notar que encorva los hombros, sonríe menos o su energía disminuye de manera notable. Camphout indica que estos cambios pueden ser el resultado de una voz interna crítica que el niño no expresa con palabras. El niño puede parecer menos enérgico, tender a retraerse o evitar participar en actividades que antes disfrutaba.
Desarrollar la autoestima de un niño no se construye de la noche a la mañana, sino que se forma gradualmente a través de sus experiencias diarias, su forma de afrontar los desafíos y el apoyo que recibe de su entorno. En lugar de obligar al niño a un optimismo forzado, los expertos en educación aconsejan enseñarle a reconocer y nombrar sus emociones, como primer paso para entenderlas y gestionarlas.