Salud Local 2026-04-13T10:42:17+00:00

Dulces y ansiedad: cómo el azúcar afecta la salud mental

La Dra. Olga Kushnareva explica cómo el consumo excesivo de dulces afecta los niveles de ansiedad y depresión. Habla de la relación entre el azúcar y el estado de ánimo, los patrones conductuales y la importancia del equilibrio dietético para la salud mental.


Dulces y ansiedad: cómo el azúcar afecta la salud mental

La Dra. Olga Kushnareva señala que el consumo de dulces no es una causa directa de la depresión, pero puede exacerbar la ansiedad a través de mecanismos fisiológicos y conductuales. Ella dice: 'Los estudios confirman una relación entre el consumo excesivo de azúcar y la ansiedad o la depresión, pero es una relación indirecta'. Cuando estos factores se estabilizan, el intenso deseo de comer dulces suele disminuir sin necesidad de restricciones estrictas. La repetición regular de estos 'recaídas' reduce la capacidad para tolerar el estrés y debilita la concentración. La médica indica que el fuerte deseo de comer dulces a menudo está relacionado con un intento de adaptarse al estrés. Con el tiempo, esto se convierte en un patrón conductual continuo, en el que los dulces se convierten en un medio para regular las emociones. Según ella, es importante distinguir entre los hábitos alimentarios normales y la sobrealimentación emocional. El primero se refiere a los hábitos alimentarios, mientras que el segundo es un intento de hacer frente a las experiencias negativas a través de la comida. La experta subraya que una caída brusca en el nivel de azúcar en sangre puede aumentar la ansiedad y causar síntomas físicos como debilidad e irritabilidad, que una persona puede interpretar como angustia psicológica. Según ella, este problema no está aislado. La dieta, el nivel de estrés, el sueño y la salud general juegan un papel principal. A menudo, detrás de esto están el estilo de vida, el nivel de estrés y las dificultades psicológicas preexistentes. La experta señala que los carbohidratos rápidos provocan fluctuaciones bruscas en el nivel de azúcar en sangre. Esto va seguido de un breve aumento de energía, que luego va acompañado de fatiga, irritabilidad o apatía. Esto se debe a que el azúcar estimula la producción de dopamina, lo que proporciona un alivio temporal.